078. TODO ES CULPA DE LA MARIPOSA
VALERIA
Mis uñas se enterraron en los fuertes músculos de su espalda sudada y mordí su labio inferior hasta saborear la sangre.
Por dentro gemía profundamente en su mente mientras mis pétalos mojados eran abiertos y perforados lentamente por el redondo y grueso glande.
— Mmmmm – gemí lamiendo su boca, mis ojos entrecerrados se cruzaron con los suyos cargados de lujuria y necesidad.
Sus manos apretaban mis nalgas, la abrían, haciendo descender mi cuerpo suspendido en el aire hasta empalarme poco