LUCIEN
—Lucien... aquí están las cuatro esposas que me pediste, ¿para qué necesitas tantas?
—¡No es tu problema!
Me doy la vuelta para tomarlas mientras Errick anda riéndose con pensamientos oscuros en mi mente.
—¿Qué pasó con lo que debía llegar?, se supone que debía ser entregado a mí esta tarde.
—Sí llegó, pero Séfira tomó toda la evidencia y se encerró con ella en su habitación. No quiere que nadie la moleste.
¿Qué haré con Séfira y ese miedo que trae?, estoy seguro de que esos rumore