LUCIEN
Sus gemidos me están excitación al punto en que lograran hacerme llegar al clímax sin nada más de esfuerzo.
Deslizo mi lengua sobre sus pliegues mojados, saboreando sus jugos, disfrutando de su sabor que se ha vuelto mi perdición.
Ella es mi perdición, su cuerpo y sus gemidos lo son.
¡La amo, Diosa, Cuanto la amo!
Sigo deleitándome con su feminidad, chupando sus labios vaginales y su clítoris, perdiéndome en la sensación de su cuerpo.
Aprieto con fuerza sus caderas, pasa