VICTORIA
Cerré los ojos con fuerza, esperando a que el dolor más mortal de mi vida llegara y acabara con ella.
Escuchaba el viento silbar en mis oídos y sé que era cuestión de tiempo para sentir el impacto.
Sin embargo, una luz comenzó a colarse en la oscuridad de mis ojos, los abrí para ver como cadenas doradas se enrollaban en mi cuerpo.
Cubriéndome hasta la más pequeña parte de mí, creando un ataúd que me mantenía a salvo.
El impacto llegó pronto y con él; un dolor que me recorrió