VICTORIA
Aquí estoy de nuevo frente a este extraño, tomando un café, como si fuéramos grandes amigos.
—Si vas a decirme algo de mi madre, hazlo ya, perdona que te apure, pero aquí ninguno está a salvo.
—Si lo dices por tu padre, no te preocupes, no va a encontrarnos mientras estés a mi lado.
Sus ojos grises me miran fijamente y sé que no miente, pero veo una esperanza en ellos que no puedo darle.
—Tu madre nació en nuestra manada, creció en ella como cualquier otro hasta que cumplió l