LUCIEN
Me aferro a ella como si pudiera irse en cualquier momento, extrañaba tanto su olor, su presencia.
Clavo mi nariz en su cabello embriagándome con su delicioso olor, mis dedos se aferran a su pequeño cuerpo y mi piel se eriza por el contacto.
¡¡Mía!!
Un suave gruñido escapa de mi pecho, pegando más su pequeño cuerpo al mío.
¡Ya estás conmigo pequeña, prometo que arreglaré todo esto!
Llegamos a una mansión fuertemente custodiada por mis hombres, estamos aquí de paso en lo que po