VICTORIA
Bajo con cuidado hasta el pequeño filo de la pared, una puntada en la pierna vendada me hace detenerme un segundo.
Debo llegar a las escaleras de escape, pero no sé como lo haré.
Con cuidado, sigo avanzando, agarrándome fuerte de las rejas de las ventanas.
Llego hasta la escalera de escape y me quedo ahí un rato pasando el dolor de mi pierna.
Debo avanzar, no puedo quedarme.
Aprieto los dientes del dolor al bajar escalón por escalón, son demasiadas escaleras, solo espero no caerm