Punto de vista de Aria....
El camino de regreso a la casa de la manada fue como una pesadilla. O un sueño del que no podía despertar.
Aún estaba en sus brazos—amplios, firmes, cálidos de una forma que me hacía arder aún más. El Rey Alfa me llevaba como si no pesara nada, como si el bosque y sus peligros no existieran, como si solo existiera yo.
Todas las miradas nos seguían. Los lobos se apartaban para dejarlo pasar. Sus ojos se quedaban en mí, una mezcla de envidia, disgusto, curiosidad y mied