Aria Blackwood...
El mundo se inclinó. Mis piernas cedieron bajo mí, cada músculo temblando por el fuego insoportable que ardía en mis venas.
La Cacería era un caos—lobos atravesando el bosque, aullidos resonando como truenos—pero todo lo que podía sentir era el dolor latiendo bajo mi vientre, el cruel dominio del celo.
Era peor que cualquier historia que hubiera escuchado. Mi piel ardía, mi garganta estaba seca, y mi loba arañaba desesperada por liberarse.
Mi aroma—intenso, dulce, embriagado