—¡Maldito arrogante… te mataré aquí mismo! —bramó Sombra. Su voz retumbó en el maltrecho patio mientras se abalanzaba sobre Jaden, con la espada brillando como un rayo letal.
Pero Jaden permaneció inmóvil, clavado en su sitio, observándolo con los párpados a medio cerrar y un tranquilo desprecio. Suspiró sin querer, un sonido apenas audible bajo el caos.
—Je. —Jaden sonrió con una confianza mortal—. Kendal, sigues sin entenderlo… No tienes ni idea de a qué te enfrentas.
Mientras Sombra acortaba