Perla
Leonor me mira con curiosidad, sus ojos reflejaban una mezcla de interés y compasión.
Vuelve a hablar.
—¿De dónde eres realmente? —todavía me sigo haciendo la pregunta de cómo llegaste a las manos de Fabiano Greco.
Tomé un respiro profundo, preparándome para abrir una parte de mi vida que rara vez comparto.
—Soy de Seattle —comienzo a decir, sintiendo cómo las palabras se deslizaban lentamente—. Nunca conocí a mi padre. Mi madre… bueno, ella nunca me quiso. Siempre estaba ocupada c