Perla
La alarma de la habitación de al lado se escucha baja, pero es nítida al llegar a mis oídos. Me muevo en la cama y abro los ojos para lanzar una mirada al techo blanco y prepararme mentalmente qué debo levantarme a trabajar.
La habitación está completamente oscura, ya que ni siquiera hay ventanas, pero por la rendija de la puerta se ve entrar la luz del pasillo, encendida. No tardo en levantarme y encender la luz de la habitación, luego cruzo al baño y reviso en los cajones si hay produc