Fabiano
Hace un silencio de segundos.
—No, señor —dice—. Si le soy sincera no tengo a donde ir —se rasca el cuero cabelludo. Levanta el rostro y me mira de nuevo—. De hecho estuve pensando en escapar —confiesa con cierta preocupación—. Y no debería decirle esto… —no dice otra palabra.
Me cruzo de hombros y levanto las cejas, tratando de no sonreír debido a su expresión.
Definitivamente, me equivoqué al pensar que es inofensiva.
—¡Ah, sí! —alzo una ceja, todavía mirándola. Algo sorprendido,