Los rumores se propagan más rápido que el fuego.
Y como el fuego…
Destruyen todo a su paso.
Comenzaron como susurros.
Suaves. Bajos.
Apenas perceptibles.
Al principio.
Lo sentí antes de oírlo.
Esa extraña atracción en mi pecho otra vez, la que venía con las emociones ajenas. Pero esta vez no era curiosidad ni irritación.
Era algo más feo.
Burla. Asco. Juicio.
Reduje la velocidad mientras caminaba por el gran salón del Reino de Piedrasangre, mis pasos titubeando ligeramente.
Algo andaba mal.
Muy