El aire se sentía diferente a la mañana siguiente.
No más tranquilo.
Sino… expectante.
Como si algo invisible se hubiera movido durante la noche y el mundo estuviera esperando en silencio a ver qué haría después.
Estaba en el campo de entrenamiento, con los brazos cruzados, observando a los licántropos entrenar a lo lejos. Cada golpe, cada movimiento, cada impacto controlado… todo se veía tan… preciso.
Controlado.
Algo de lo que claramente carecía.
—Miras como si quisieras pelear con ellos.
No