El fuego ardía en el centro del claro de Cuarto Creciente,pero nadie hablaba.
Los guerreros estaban reunidos,sus rostros marcados por cansancio, rabia y tensión.
Laila miró a cada uno de ellos,sintiendo el peso de su responsabilidad como una cadena alrededor de su cuello.
Sabía lo que todos estaban pensando.Sabía que algunos aún dudaban de ella.Y que si cometía un solo error,la manada caería.
Laila:
“Kael no esperará mucho más. Quiere desestabilizarnos, y no podemos dejar que lo haga.”
Su voz e