Mundo ficciónIniciar sesiónDurante el trayecto de regreso a casa, la atmósfera dentro del auto era insoportablemente tensa.
Andrea sujetaba el volante con fuerza, con la mirada fija al frente.
Darius la observó de reojo varias veces antes de finalmente soltar una risa nerviosa.
—Hermana... ¿sigues enojada?
—No lo estés.
—Es solo un poco de médula ósea. No me hará daño. Si la necesitaban, podían tomarla.







