Elena no durmió esa noche, una parte de ella estaba angustiada por la triste realidad que estaba descubriendo, mientras que la otra parte, esa parte que había aprendido a ser más fuerte a punta de dolor, luchaba por sobreponerse.
Si lo que Elena veía venir era cierto, Raúl Valer, el padre que ella había adorado durante toda su vida, no valía nada.
Pero aun así, aun con lo que su mente sospechaba, el corazón de Elena se negaba a creerlo, ella necesitaba primero ver más pruebas, pruebas tangibl