Ella volvió a mirarse en el espejo y una vez más rozó sus labios con la punta de los dedos, su corazón aún se sentía como si se fuera a salir cada vez que lo recordaba.
Nunca había sentido algo así antes, ni por Adrián, por nadie.
Pero era imposible.
Elena cerró los ojos, apretándolos con fuerza, aun con todo lo que sentía, por ahora, pensar en Leandro, era imposible.
Elena necesitaba primero ganar su supervivencia y para eso, necesitaba concentrarse.
Así que su meta para cerrar ese fin de