Capítulo 21
El ambiente en el pequeño apartamento estaba más cálido de lo habitual. Nathan, conocido por ser un hombre frío y rígido, estaba ahora sentado con las piernas cruzadas en el suelo, rodeado por tres niñas que abrían con entusiasmo los aperitivos y juguetes que él había traído.
—¡Tío Nathan, mira! ¡La muñeca puede hablar! —exclamó Delya mientras presionaba el botón en el vientre del pequeño oso de peluche que acababa de recibir.
Del peluche salió un sonido gracioso que hizo reír a la