Aquella mañana, en la sede central de la empresa de Damian, el ambiente era diferente a lo habitual. Los empleados parecían más animados, como si una brisa fresca hubiera entrado por una ventana que llevaba mucho tiempo cerrada.
Damian entró en la sala de juntas con el traje impecable y el rostro lleno de confianza. Varios directivos estaban sentados alrededor de la mesa, observándolo con expresiones mezcladas de alivio e incredulidad.
—Buenos días —saludó Damian al iniciar la reunión. Su voz e