Un rato después.
—Esto no puede ser... Este tipo es demasiado escurridizo —murmuró Nathan, sin apartar la vista de la pantalla del portátil que acababa de mostrar el informe más reciente del equipo de rastreo digital.
Mira asintió. Su expresión reflejaba la misma frustración.
—Borró todas las huellas antes de que pudiéramos identificar el último punto de IP. Estuvimos muy cerca de localizar su ubicación exacta, pero de algún modo la cuenta simplemente desapareció. Todos los registros se esfumar