Diego y Eddy caminaban por el jardín con la calma de quien aprende a apreciar el tiempo tras el desenfrenado correr de los años. Desde el umbral, la voz distante de Viviana llamó al niño; Diego se acercó lentamente y, al notar el rubor en el rostro de ella, esbozó una sonrisa cómplice. Viviana tomó a Eddy en sus brazos para ingresar a la casa, pero su avance fue interrumpido por Damián.
Él salió con los ojos empañados y la voz rota para darles la noticia: el avión en el que viajaba Kiara se h