Diego y Eddy caminaban por el jardín con la calma de quien aprende a apreciar el tiempo tras el desenfrenado correr de los años. Desde el umbral, la voz distante de Viviana llamó al niño; Diego se acercó lentamente y, al notar el rubor en el rostro de ella, esbozó una sonrisa cómplice. Viviana tomó a Eddy en sus brazos para ingresar a la casa, pero su avance fue interrumpido por Damián.
Él salió con los ojos empañados y la voz rota para darles la noticia: el avión en el que viajaba Kiara se había estrellado en una montaña tras una escala. Hasta el momento, no reportaban sobrevivientes.
Diego preguntó, con la voz quebrándose, si creía que "ellos" —los del juego macabro— eran los responsables. Viviana, con la adrenalina aún recorriendo sus venas, comentó en un susurro instintivo:
—Ese no es el estilo de ellos. La muerte anticipada de Kiara es dinero perdido.
Al darse cuenta de su error, Viviana envió de inmediato a Eddy con su abuelo e intentó calmar a Damián.
—Lo siento mucho, se