Días después...
Camila entró en la habitación con una sonrisa de oreja a oreja, sus ojos brillaban con una alegría desbordante.
—¡Lauren! ¡Tenemos noticias increíbles! —exclamó, apenas conteniendo la emoción.
Lauren, sentada en el sofá, miró a Camila con curiosidad. No tenía idea de lo que le diría. Sin embargo algo dentro de ella se alborotó y la expuso a sentir una profunda e indescriptible emoción.
—¿Qué sucede? —preguntó, sintiendo que su corazón comenzaba a latir más rápido.
—¡Hemos encon