Bianca se sintió inquieta mientras miraba su teléfono, dudando si debía llamar a Elijah. Finalmente, tomó una respiración profunda y marcó su número.
—Hola, Bianca —la saludó un poco preocupado por la inesperada llamada—. ¿Qué pasa?
—Elijah, no me siento bien. Estoy mareada y aturdida. Creo que podría ser un virus. ¿Podrías venir a buscarme a la universidad? —solicitó Bianca casi rogando, con la voz temblorosa.
—Por supuesto, voy en camino. Quédate tranquila, ¿sí? —contestó él, sintiendo un nu