El búnker de la Torre Thorne era, por definición, un espacio de silencio absoluto, pero para Elena, aquel silencio se había vuelto una sustancia corrosiva. Las paredes de acero reforzado y los paneles de aislamiento acústico estaban diseñados para proteger los oídos de sus ocupantes de las explosiones exteriores, pero no podían silenciar el estruendo de los pensamientos de una mujer que había pasado años siendo la sombra y ahora se habia convertido en una protectora de una familia que no era la