El mundo aún recordaba, con la nitidez de una pesadilla colectiva, el hongo de humo negro y cristales pulverizados que se alzó sobre Manhattan el día de la caída de la Torre Thorne. Durante algunos días, los nombres de Alexander Thorne y Sofía Lennox habían sido sinónimos de una tragedia griega moderna; el mito de Ícaro adaptado a la era del silicio y el capital riesgo.
Pero la mañana del 27 de febrero de 2026, la realidad decidió que ya había pasado suficiente tiempo en las sombras.
Cada pant