*—Uriel:
Su cuerpo estaba hecho polvo… y de la mejor forma posible.
Una sonrisa se dibujó en sus labios mientras contemplaba al gran hombre que ocupaba su cama. Al fin lo había tenido. Al fin Danny era suyo. Y había sido la mejor experiencia de su vida. Nada se comparaba. Nunca. Uriel se sentía lleno, satisfecho, adolorido y encendido al mismo tiempo. Su ano aún palpitaba de placer, sensible y abierto, húmedo y marcado por cada embestida que lo había hecho ver estrellas.
Definitivamente