*—Uriel:
Habían pasado semanas desde aquella noche con Danny, pero para Uriel, el impacto seguía golpeándolo como una tormenta incesante. Su vida, que siempre había manejado con un control casi absoluto, parecía haberse desmoronado en cuestión de días.
Decidido a no dejarse arrastrar por la confusión ni el peso de los recuerdos, intentó volver a su rutina, a lo único que siempre lo había hecho sentir invencible: su vida de libertino. Esa existencia de noches desenfrenadas, cuerpos sudoro