*—Uriel:
Después de debatirse en decirle o no a su compañero de trabajo, Uriel decidió hablar al fin de su vida a Erik.
—No se me está parando —admitió en voz alta, sin evitar sentirse avergonzado de decirlo. Al ver la reacción de Erik, Uriel notó cómo la expresión relajada de su asistente cambiaba, de sorpresa a incredulidad.
—Okay, eso es serio —dijo Erik, casi en un susurro, pero sonriendo.
Uriel no pudo evitar sentir la incomodidad del momento al ver la sorpresa de Erik. Su asistente