*—Uriel:
Fue al baño de su recámara y se acercó a la encimera del lavabo. Al mirarse en el espejo, Uriel dejó caer la boca abierta al ver su aspecto. Las marcas de besos decoraban su cuello y hombros, y al girarse para observar su espalda, descubrió mordidas en la parte trasera de los hombros y en su nuca. Danny había dejado huellas en su piel de una manera tan salvaje, como si hubiera estado hambriento de él, devorándolo sin medida.
Un rubor cálido cubrió su rostro al tiempo que sentía