*—Uriel:
Se sentía como si un camión le hubiera pasado encima.
Uriel giró con esfuerzo en la mullida cama, y un quejido escapó de sus labios al sentir las agujetas en cada rincón de su cuerpo. El dolor en su parte inferior era especialmente intenso, como si le estuviera recordando lo ocurrido. Abrió los ojos lentamente, encontrándose con un techo blanco y familiar.
¿Estaba en su habitación?
Lentamente, intentó incorporarse, pero el dolor lo obligó a recostarse nuevamente y a cerrar los o