Fuimos a la casa y al entrar quedé enamorada, era una mansión inmensa y muy hermosa, lo que más me gustó es que era perfecta para nuestra familia, sigo sorprendida porque mi esposo sí sabe lo que me gusta, nunca he entendido cómo Iván puede adivinar mis gustos sin siquiera preguntármelo.
—estaba feliz porque había logrado la reacción que quería mi esposa, ahora ella estaba como loca dando órdenes sobre todo lo que necesitábamos comprar, así que fuimos al centro comercial a coger los muebles.
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