SCOTCH
La ventana estaba demasiado grasienta para permitirme ver a Costello y Thorne afuera. Incluso si hubiera estado clara, no tenía un ángulo lo suficientemente bueno, y no era como si pudiera leer labios. Maldije todas las veces que le había negado a mi tío cuando me había sugerido enseñarme por diversión.
—Esto no es diversión —me recordé a mí misma—. Esto es vida o muerte. Si alguien me hubiera dicho que podría ser asesinada por un sexo frustrado, le habría dicho que estaba loca. La vida