Me mantengo junto a Abby por largos minutos, sosteniendo y acariciando sus manos, dándoles un poco de calor porque se encuentran muy frías.
La miro fijamente, a la espera de que abra esos bonitos ojos y ya no tenga que esperar más para poder perderme en el mar intenso de su mirada.
Le digo en susurros cuánto la quiero, cuánto la necesito, cuánto ansío que esté de vuelta conmigo para que podamos construir nuestra vida juntos.
Le prometo que la amaré lo que me reste de vida y más allá de ella, qu