Mi recuperación fue más rápida de lo que pensé que sería. Pasé un mes entero teniendo los cuidados pertinentes hasta que el doctor me volvió a revisar y hace un par de semanas, retomé la normalidad de mi vida.
El dolor había quedado en un segundo plano, aunque a veces mi mente se desvía a ese día y debo admitir que siento miedo de que algo tan horrible o peor que eso me vuelva a pasar, pero tengo la esperanza de que al fin mi vida se llenó de paz.
Además, con toda la seguridad que hay a mi alre