Su pregunta me pareció ser algo extraña.
¿Acaso iba a quererlo a él en lugar de las propiedades familiares?
¿Creía acaso que volvería a estar con él?
Sorprendida respondí con firmeza:
—Así es. Quiero las empresas. Sólo me interesa el dinero.
Leonardo me miró con una expresión difícil de descifrar.
Sus ojos se llenaron de pesar, y después de una pausa, habló con cierta dificultad:
—Alicia, lo de aquel entonces… yo me equivoqué contigo y con tu madre. Pensé que ella me había dejado quedarme solo p