Nicolás sonrió: —Daniela, anoche ¿quién torturó a quién exactamente? ¿Quieres que te ayude a recordar?
Daniela: —Yo...
Nicolás: —Anoche cierta señorita, antes de que yo la tocara, ya me pedía que fuera suave, que esta posición no, que esa tampoco, que una vez más tampoco...
Daniela inmediatamente le tapó la boca con la mano para que no siguiera hablando. ¿Acaso no le daba vergüenza?
—¡Señor Duque, no se haga el inocente después de aprovecharse!
—¿Qué quieres decir?
—Anoche protesté, es cierto, p