Porque para ese entonces Nicolás ya no estaría con ella. Seguramente ya no querría ni verla después de todo lo que pasó.
—Valentina, sé que últimamente estás muy ocupada, ve a ocuparte de tus cosas.
—Está bien.
Las dos colgaron el teléfono. Daniela se sintió un poco más tranquila. Su mayor esperanza ahora era que Nicolás se mejorara pronto.
En ese momento sonó otra vez la melodiosa tonada del celular. Alguien la estaba llamando.
Daniela contestó y se escuchó la voz de Julio:
—¿Aló? Señorita Dani