Al contemplar la dulce sonrisa y los ojos brillantes de Daniela, Nicolás pensó que, aunque lo estuviera engañando, él lo aceptaría gustosamente.
Nicolás besó a Daniela.
Ella rodeó su cuello con los brazos, respondiéndole con pasión.
Cuando el profundo beso terminó, el pequeño rostro ovalado de Daniela estaba completamente sonrojado. Miró a Nicolás.
—Tengo que volver a mi estudio. Hoy debo entregar unos diseños de ropa.
Nicolás sabía que ahora era una reconocida diseñadora de moda. Acarició su ca