Daniela quería que la tierra se la tragara. ¿Por qué tenía que haber dependientas precisamente en la sección de preservativos?
Y lo peor es que no tenía ni idea de qué tipo debía comprar.
—Solo... algo sencillo —balbuceó.
La dependienta tomó una caja.
—Entonces un modelo básico.
Daniela extendió la mano para cogerla.
—Perfecto.
Pero la dependienta no le entregó la caja. En su lugar, continuó preguntando:
—Señorita, ¿qué talla usa su marido? Tenemos pequeña, mediana, grande y extragrande.
Daniela