Daniela quiso hablar, pero Nicolás le cubrió la boca con la mano.
—¡Shh! ¡No lo asustemos!
Daniela dijo ansiosa:
—¡Lo encontramos! ¡Ahora debemos llevarlo con nosotros!
—Antes fue sobornado por Mauro —respondió Nicolás—. Si simplemente lo llevamos así, ¿quién sabe si nos traicionará? Podría ser un golpe fatal para el grupo Cruz.
Daniela pensó que Nicolás tenía razón. Las acciones del grupo Cruz habían caído en picada y la empresa estaba al borde del colapso. No podían permitirse más problemas.
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