En ese momento Nicolás apareció detrás de ella.
—Señorita Daniela, no grite así, el aislamiento acústico aquí es terrible. Si alguien nos escucha, pensarán que estamos haciendo algo indebido.
El rostro de Daniela se puso completamente rojo. Ella había pensado que él ya habría terminado de bañarse, y efectivamente lo había hecho, pero aún no se había vestido por completo.
Para ser más precisos, llevaba puesto un pantalón negro de vestir, pero tenía el torso desnudo.
Con la mirada rápida que le ha