El golpe desvió todo el rostro de Mauro.
Daniela, con los puños apretados y furiosa, exclamó:
—Mauro, antes solo pensaba que eras mujeriego, superficial y un canalla. Pero esto me ha mostrado quién eres realmente: alguien que no se detiene ante nada para lograr sus objetivos, ruin y despreciable, sin el menor escrúpulo. ¿De verdad crees que me casaría con alguien como tú?
Mauro giró lentamente la cara hacia ella. Lejos de enojarse por la bofetada, sonrió:
—Daniela, ya no depende de ti si te casa