Luciana regresó a su habitación y sacó su teléfono para marcar el número de Irina.
Necesitaba planear una estrategia con ella; de lo contrario, Valentina terminaría robándole su familia.
Rápidamente la llamada se conectó y la voz sombría de Irina llegó desde el otro lado: —Diga.
—Irina, ¿qué vamos a hacer ahora? Te lo digo, Nadia acaba de venir y está de lo más acaramelada con mi padre. Si no actúas pronto, mi padre y Nadia podrían hasta darme un hermanito o hermanita.
Luciana deliberadamente pr