Héctor se quedó paralizado: —Irina y yo...
Valentina se adelantó: —Usted e Irina son completamente inocentes, no ha ocurrido nada entre ustedes, ¿verdad? Estas palabras la señora Celemín podría recitarlas de memoria, e incluso yo las conozco de tanto escucharlas.
Héctor no supo cómo responder.
Valentina arqueó las cejas: —Entre la señora Celemín y su asistente tampoco ha ocurrido nada, pero usted está tan molesto... Juzgando por su propia reacción, ¿no sería comprensible que la señora Celemín es