El sendero del amor siempre ha sido estrecho, hecho solo para que dos personas caminen juntas, sin dejar espacio para la intrusión de un tercero.
Valentina asintió. En ese momento, la puerta principal de la mansión se abrió y entró el asistente personal de Nadia.
El asistente personal de Nadia era un joven muy apuesto. Valentina arqueó una ceja: —Señora Petro, alguien ha llegado.
Nadia miró a su asistente: —Fidel, has venido.
Fidel se acercó inmediatamente: —Hermosa, aquí está la ropa que debes