Valentina desapareció rápidamente de su vista.
Héctor miró a Nadia: —¿Y ahora qué hacemos?
Nadia: —¡Te buscaré una mujer!
Héctor se puso de pie: —Nadia, aún no estamos divorciados, ¿y vas a buscarle una mujer a tu esposo?
Nadia lo miró: —Héctor, ¿estás contentísimo, verdad?
Héctor, rechinando los dientes de rabia: —Bien, búscamela.
Nadia: —¿Qué tipo te gusta?
Héctor: —Una como tú.
—¿Cómo soy yo?
—¿Tú qué crees? ¿Necesito describir cómo eres? Una mujer proactiva, apasionada, que le gusta subirse