— Señor Figueroa, doña Katerina, no tienen que agradecer. Ha sido un pequeño esfuerzo por mi parte.
— Mami, esta vez la abuela me protegió. ¿Podemos ir a jugar un rato a casa de la abuela y del tío guapo? —dijo Sofía con su voz infantil.
Valentina lo pensó un momento. Por ahora no se marcharía de Costa Enigma, pues necesitaba esperar la respuesta prometida respecto a Luciana.
Además, Nadia estaba por regresar, y tenía mucha curiosidad por conocer a la madre de Luciana.
— De acuerdo, Katerina. En