Capítulo 65
No hubo respuesta.

Su padre seguía afuera despidiendo a los invitados. Sonreía con esfuerzo mientras acompañaba a don Emanuel y don Jorge a sus autos.

—Señores, sobre nuestra colaboración...

Don Emanuel miró con sorna las heridas en su rostro. —Señor Méndez, mejor busque un médico que le revise la cara.

Los ejecutivos subieron a sus autos y se marcharon.

Enojado, regresó al salón con expresión sombría y se plantó frente a Catalina: —¡Mira lo que has provocado! ¡Me has hecho quedar en ridículo!

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Imelda Aguirreoo si ya vete que viene la zorra dale el lugar con ese perro
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